domingo, 14 de septiembre de 2008

Danielle Mitterrand pide solidaridad con Bolivia

Carta de Danielle Mitterrand (*) al ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Bernard Kouchner

Querido Bernard:
Hace mucho tiempo, emprendimos una acción común en favor del pueblo kurdo amenazado. Pudiste conocer como mandatario de la ONU los horrores de la depuración étnica en la ex Yugoslavia.
En estos momentos estás en Colombia para tratar de salvar a una rehén. Por más loable que sea tu misión humanitaria, la situación actual de la región apela también por una política internacional francesa a la altura de su herencia.
Pues los pueblos de ese continente luchan desde decenios en la indiferencia casi general de Europa, y desgraciadamente también la de Francia, para acceder a la dignidad de ciudadanos, para poner fin a la explotación salvaje de los hombres y a la destrucción sin control de los recursos naturales por oligarquías sin escrúpulos a menudo vinculadas a intereses extranjeros.
Esta indiferencia de Francia va a menudo acompañada de ignorancia o de prejuicios, que, es una lástima, pude constantar el eco la última vez que conversé contigo.
Que un presidente como Evo Morales no represente ya a las oligarquías blancas sino a los pueblos, y en primer lugar a los pueblos originarios amerindios, durante tanto tiempo humillados, reducidos a la miseria y a la marginalidad después de haber sido masacrados por los colonizadores europeos, es inmediatamente descalificado como “populista".
Es “populista” todo hombre que ha elegido gobernar para el pueblo y por el pueblo. Cuando no se le asesina como a Lumumba, Sankara o Allende, se le lanza acusaciones falsas como pude escuchar sobre Evo Morales, acusado de ser el lider de traficantes de cocaína. Un tal desconocimiento de la cultura del otro y de las tradiciones indígenas no termina de asombrarme.
Presente desde hace años con mi fundación en Bolivia, y amiga de mucho tiempo de su presidente, soy informada cada día desde hace semanas de las maniobras de desestabilización de la democracia y de preparación de guerra civil, con objetivos que dicen autonomistas, tejidos por la minoría que perdió el poder, maniobras violentas que no tienen otro objetivo que tomarse una revancha frente al voto democrático que por fin cambió el curso de una historia milenaria de opresión.
En Santa Cruz, bandas fascistas hacen reinar el miedo entre los habitantes indígenas y habla de “depuración étnica” en un país donde el 63% de la población es indígena. Algunos provocadores llegan incluso a atacar a representantes del gobierno elegido y prometen la muerte y la tumba al Presidente. Todo ésto se hace con el apoyo afirmado públicamente de los representantes del gobierno de Estados Unidos.
Este “derecho de injerencia que la primera potencia económica y militar del planeta (¿por cuanto tiempo aún?), y cuya política apoya nuestro gobierno, se otorga para hacer prevalecer sus intereses egoistas, lo vemos en acción Bolivia como le vimos en acción tantas veces por ejemplo cuando el departamento de Estado norteamericano programó fríamente el asesinato de la democracia chilena.
No te insultaré confundiendo este “derecho de injerencia” con el “deber de injerencia” para salvar un pueblo en peligro del cual has sido el apóstol.
Los tiempos cambian y varios jefes de Estado de América del Sur han manifestado que ya no tienen la intención de ser el patio trasero de su gran vecino. Sería tiempo que la diplomacia europea y francesa tomen nota y actúen con menos continuismo frente a este continente portador de futuro.
Te pido a tí que representas en el mundo a la Francia de los derechos humanos y de la libertad que manifiestas enérgicamente el apoyo de Francia al pueblo boliviano y a su representante legítimo contra las tentativas putschistas.
Te pido que abogues antes tus amigos norteamericanos para que no continúen favoreciendo las desestabilización de los regímenes democráticos en el continente sudamericano. Yo sé que el pueblo norteamericano no es cómplice de esta política.
Por último, te pido que abogues ante las diplomacias europeas para que Europa haga otro tanto.

Danielle Mitterrand
Presidenta de France-Libertés.

(*)Danielle Mitterrand, nacida Danielle Émilienne Isabelle Gouze el 29 de octubre de 1924 en la Meuse, Verdun, es la viuda de François Mitterrand y actual presidenta de la fundación humanitaria France Libertés. Durante la Segunda Guerra Mundial fue agente de la Resistencia y fue entonces cuando conoció a François Mitterrand, con el que contrajo matrimonio el 28 de octubre de 1944. Después de la elección presidencial de su marido en 1981, Danielle asume las funciones de primera Dama dedicándose principalmente a la ayuda para el Tercer Mundo. En 1986 crea la fundación France Libertés Fondation Danielle Mitterrand, destinada a socorrer a los hombres y mujeres desamparados y oprimidos, emprendiendo acciones de sensibilización y financiación. Se pronunció a favor del pueblo Saharaui, del subcomandante Marcos en México, del gobierno y pueblo de Cuba, entre otros. En estos últimos años, ha luchado por poner en primer lugar de los derechos humanos el derecho al acceso al agua igualándolo con la educación, la democracia participativa y la economía responsable.

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