domingo, 14 de septiembre de 2008

Carta Abierta Córdoba: la invención y la memoria

Por Diego Tatian

Carta Abierta irrumpe como una aventura política experimental, en combustión, que disputa las palabras y los significados para su desmonopolización, y procura sustraer el lenguaje de la deriva idiota (literalmente: privado de lo común, desinteresado del colectivo) que le imponen los grandes medios. La puesta en marcha de un trabajo de interpretación, desbanalización y búsqueda de un léxico capaz de designar nuevos antagonismos y nuevos escenarios, se considera como una intervención -no como una mera expresión- de carácter político estricto.
En el caso de Córdoba, intelectualmente desolada y políticamente en las antípodas de su mejor tradición, la fundación de Carta Abierta permite imaginar la voluntad de recuperar o construir una cultura política animada por una potencia crítica de la que se carece desde hace mucho, afirmativa, transformadora, a la vez que dotada de una herencia y hospitalaria de conceptos extraños a la izquierda más clásica como responsabilidad, prudencia, perplejidad, incertidumbre, e incluso conservación. No por asumirse como conservadora sino como conservacionista, para proteger así de su liquidación a la cultura pública, preservar de cualquier retroceso a los derechos obtenidos a lo largo del tiempo como resultado del compromiso cívico de varias generaciones, y considerar la democracia como el mayor escenario posible del protagonismo popular, pero también como un bien frágil, siempre amenazado, que se obtiene lentamente y puede perderse de golpe.
Frente al embate tecno-conservador del interés privado -nacional o trasnacional- y el asedio reaccionario de actores sociales que nunca dejaron de estar ahí, Carta Abierta busca contribuir a la constitución de una ininterrumpida inteligencia de los asuntos públicos y a una acción común instituyente, que sean capaces de producir efectos institucionales y civiles de largo alcance. También denunciar la inoperancia -cuando no la directa complicidad- del Estado frente al despojo de tierras que afecta a miles de campesinos, y su apropiación por los señores de la soja; la entrega de los recursos naturales al mejor postor; el negociado escandaloso de la explotación minera, que no sólo daña de manera irreversible la tierra y el agua sino también agrede a enteras poblaciones de habitantes y estropea su forma de vida; la incomprensible falta de iniciativa para la recuperación del petróleo, no obstante estar dadas todas las condiciones jurídicas y políticas que la exigen.
Carta Abierta no es un conglomerado de intelectuales K. Se presenta como un observatorio social y un laboratorio de ideas que tienen su punto de inscripción en una encrucijada de memoria e invención, donde converge un conjunto de ciudadanos de muy heterogénea proveniencia ideológica, cuyo punto de partida es considerar de máximo interés político la presente circunstancia histórica latinoamericana -en la que se inscribe, no sin paradojas, la actual experiencia social en la Argentina. Con la convicción de que la democracia es capaz de promover transformaciones radicales, bajo el presupuesto de que la “invención democrática” aloja en su interior una posibilidad emancipatoria no explorada aún, Carta Abierta se propone inducir y acompañar una deriva popular de sus contenidos, contribuir a orientarla hacia una producción continua de igualdades jurídicas, económicas y políticas, a la vez que a definirla no sólo como un respeto de las diferencias sino como un deseo de que las haya.

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