sábado, 27 de junio de 2009

Votar por lo alcanzado y abrir un cauce para liberar la patria

Por Aurelio Argañaraz*

En la asamblea anterior, con nuestra Carta III, decíamos que las circunstancias nacionales nos ponían ante una hora de definiciones y compromiso. Para reafirmar esto, para entender lo que se juega en estas elecciones, cabe dar la palabra a los opositores del gobierno.

La doctora Carrió quiere volver al Fondo Monetario, a los monitoreos y los ajustes, para obtener un préstamo que le permita eliminar las retenciones a las exportaciones. O sea: para no tocar la renta extraordinaria del grupo sojero, está dispuesta ha hipotecar al país y perder la soberanía. Lo dice abiertamente, sin pudor. Dice también, en otra muestra de desprecio a la capacidad de juicio de todo nuestro pueblo, que tenemos hoy un estado “fascista”. Y en el colmo de la desfachatez, afirma que Pratt Gay, su candidato a diputado, un representante de la Banca Morgan, tiene, como ella, mucho amor por los niños. Consecuentemente, dice, si Pratt Gay llega con su auxilio a Ministro de Economía, privilegiará a la infancia. Creo yo que coincidiremos todos, aquí, en que este sujeto es más bien una especie de padre Grassi de los fondos buitres y la usura internacional.

Estamos en peligro: esta gente quiere gobernarnos. Todos son amnésicos o actúan como si lo fueran. Aguad olvida sus fotos con Menéndez. Mestre (h) añora la “calidad institucional” y llora si alguien critica a papá. También desvergonzado, nada recuerda de las coimas del Senado en el gobierno de De la Rúa, siendo Ramón padre Ministro del Interior. Y tampoco existieron las órdenes de Mestre de disparar contra las manifestaciones de diciembre de 2001. Es una lastima los argentinos asesinados en aquellos días no apreciaran la “calidad institucional” en cuya defensa el padre de Ramoncito los hizo matar.

¡¡Y estos personajes hablan del “autoritarismo” del gobierno actual!!

Córdoba, muy particularmente, exhibe una oposición llena de mediocridad, odio clasista no disimulado, falsedad y demagogia de la peor calaña. Juez se abraza con Lilita Carrió, Pino Solanas o Binner, como si todos los tranvías lo dejaran bien. Presume de honrado y busca el poder sin ningún principio, ocultando su condición de lobista de Roggio y su debilidad por Bugliotti y todos los poderosos, entre los cuales están los empresarios del campo. No en vano ha sido menemista y colaborador de Schiaretti en la turbia intervención a Santiago del Estero, de cuyas corruptelas jamás hace mención.

Son todos agentes de lo que se llamó alguna vez el “verdadero poder detrás del trono”. Son los apóstoles de una restauración neoliberal, como ha confesado Macri, tal vez sin quererlo, cuando habló de reprivatizar Aerolíneas Argentinas y devolver los aportes a las AFJP. Es un plan siniestro, sólo equiparable al del golpe del 55 o a lo que fueron en el 76 Martínez de Hoz y más tarde Cavallo en la década del 90. Sólo que esta vez tiene a su favor a ciertos “peronistas” neoliberales, que nos recuerdan más a Menem y a Barrionuevo que al General Perón y al 17 de Octubre.

Como ocurre siempre en la historia argentina, no falta hoy una seudoizquierda carente de realismo, que colabora con la derecha golpista y reaccionaria criticando las incoherencias reales o supuestas de una gestión favorable al interés nacional. Esa seudoizquierda parece inmunizada contra la experiencia histórica, ya que actuó así contra Irigoyen en 1930 y en el año 55 contra el General Perón. No obstante, como confiamos en la presencia de personas sinceras que a veces se confunden ante “la trampa seudoizquierdista”, vamos a recordar un episodio histórico.

En el mes de mayo de 1955, ante la firma del convenio entre el gobierno de Perón y la Estándar Oil de California, los antecesores históricos de Lilita Carrió, Macri, Juez, Mestre, Aguad y Mondino, que habían vendido anteriormente al país entero y no dudarían en volver a entregarlo al capital internacional, esa gente, los eternos traidores a la patria y al pueblo, descubrieron que Perón iba a dejar que los yanquis pusieran su bandera en suelo patagónico y hasta llegaron a sostener que su conflicto con la iglesia era sencillamente una cortina de humo, para distraer a los argentinos mientras se rifaba el petróleo.

Todos sabemos para qué fines hacían campaña esos cipayos de triste memoria. Después nos impusieron el retorno al coloniaje, según palabras de Arturo Jauretche.

En dicha situación, tan parecida a la que hoy vivimos, alguna gente bien intencionada, pero sensible frente a la presión del terrorismo ideológico de la ofensiva oligárquica, hablaba de retirar su apoyo a Perón. Advirtiéndolo, Scalabrini Ortiz, ese gran patriota de cuya muerte se cumplieron hace muy poco 50 años, que no aprobaba el convenio petrolero, señaló con claridad que las alternativas reales no permitían optar entre el General Perón y el Arcángel Gabriel, sino entre aquél y el enemigo imperialista, que procuraba derribarlo, no por sus errores, sino por sus méritos.

Esas nociones, válidas entonces, se ajustan plenamente a la coyuntura actual, para disipar la duda de cualquier persona dispuesta a reflexionar con independencia crítica.

Ningún patriota, ninguna compañera o compañero del pueblo nos reprochará jamás que hoy optemos por respaldar decididamente a una gestión que, pese a sus debilidades y a muchas contradicciones, ha torcido el rumbo impuesto al país en marzo del 76 y ha llevado a cabo, en un contexto de debilidad del Estado y del movimiento popular, algunas realizaciones que son significativas para retomar el dominio de nuestro destino.

Comprender esto y compartir una práctica que luche por la profundización del giro nacional y popular abierto en el 2003, hasta lograr su afianzamiento como un proceso de liberación nacional estrechamente asociado con la Patria Latinoamericana, es la razón de existencia de Carta Abierta.

Es necesario frenar una embestida de derecha cuyo fondo social muestran fielmente varias declaraciones de los prohombres del “campo”, cuya sinceridad bestial se disfraza en boca del político profesional, que cuida las formas para consumar la estafa (“si decía la verdad, no me votaban”, explica Menem). Cuando De Angelis, que quiere “arrear a los peones al cuarto oscuro”, para que “voten bien”, o el diputado agrario por Entre Ríos, Jorge Chemes, adoctrina a los suyos diciéndoles que en la guerra “hay que ir matando a los de la primera fila, para barrer a la mayoría, a la mugre y después empezar a remar”, cobramos conciencia respecto al significado de que en pleno furor del loct out patronal agropecuario se elogiara a Videla y aparecieran gestos de aprobación hacia el Proceso.

Ese es el espíritu de la oposición, sin la mala cosmética. Odio de clase, deseo de aplastar toda osadía que cuestione a las sanguijuelas que succionan la sangre de nuestra sociedad, la intolerancia y criminalidad que hemos visto en Santa Cruz de la Sierra y en el norte del Perú, contra los pueblos y campesinos. Versiones locales de las mismas fuerzas que en todo el mundo hundieron en la crisis, el hambre, la guerra y la desesperanza a los asalariados y marginales de la Aldea Global, primero en el submundo colonial y periférico y finalmente en los propios países centrales, en la propia población de las áreas privilegiadas.

Ante ese cuadro, compañeras y compañeros, reitero: ninguna compañera o compañero del pueblo nos reprochará nunca que hoy optemos entre respaldar decididamente a un gobierno débil y a veces irresuelto, que representa sin embargo un claro viraje patriótico y popular, que hizo una bandera de los derechos humanos y la hermandad latinoamericana y ha recorrido un camino donde se combinan logros reales y efectivos con valores y símbolos de la memoria de los argentinos, como es el caso de la Fábrica Militar de Aviones y de las líneas ferroviarias que han vuelto a marchar. Es nuestro deber, sin duda alguna. Asumiéndolo, podremos al mismo tiempo cumplir en nuestra época la tarea que FORJA realizó en su momento, aportar fundamentos que ayuden a esclarecer los problemas básicos de nuestro país y un firme compromiso con la nación profunda, procurando apurar el momento de la constitución de un movimiento popular amplio, nacional, democrático y revolucionario, poderoso por su disposición a servir de vehículo al protagonismo del pueblo y por tanto capaz de liberar a la Argentina.

¡Viva la Patria!

Córdoba, 22 de Junio de 2009

Aurelio Argañaraz

(*) Versión escrita de la ponencia presentada en la Asamblea de Carta Abierta Córdoba del 22 de junio.

martes, 16 de junio de 2009

"Si yo hubiera llamado al rey de la efedrina, Clarín me hace 300 tapas



“No se olvicen, el 28 a la noche, cuando ganemos nosotros, pierde Clarín”, disparó Kirchner. Néstor Kirchner se distrajo apenas un rato de su derrotero por la provincia de Buenos Aires y se metió ayer en el corazón de la ciudad de Buenos Aires con un vibrante acto en el Paseo La Plaza, en la zona de los teatros de la avenida Corrientes. Carlos Heller, el candidato K en la Capital, mantiene una áspera disputa por lograr el tercer lugar en su distrito, y goza de un extraordinario apoyo del ex presidente. Tal vez por eso logró el apoyo extradistrital de parte del jefe del PJ, un gesto especial que el Lupo no tendrá con los otros dos distritos en “problemas” para el kirchnerismo, Santa Fe y Córdoba.

Con la sala repleta —y más de 400 personas afuera por falta de lugar— Kirchner, acompañado por Daniel Filmus, entre otros, sorprendió leyendo un documento de unas dos carillas “que íbamos publicar como solicitada, pero luego desistimos porque nos iban a mandar a la página 120”, explicó un auténtico Néstor, jocoso. El texto comenzó por la definición de “periodismo”, según lo establece la enciclopedia Wikipedia.

Fue una introducción para luego denostar lo que calificó como “una operación política del multimedio Clarín”, que publicó el domingo último una versión según la cual la presidenta Cristina Fernández adelantaría las elecciones presidenciales a 2010, en caso de perder las elecciones bonaerenses el 28 de junio.

Kirchner no cayó en la tentación de copiarse de su propio personaje, y evitó el ya famoso “¿qué te pasa Clarín?”, pero dijo: “Tienen pánico a perder la hegemonía, tienen pánico a la nueva ley de radiodifusión. Nosotros no buscamos perjudicar a nadie, queremos que se escuchen todas las voces, Clarín está paranoico”, disparó ovacionado por un público que cerraría el acto cantando la marcha peronista.
“Si mi nombre hubiera estado en el listado de las llamadas del rey de la efedrina (por las llamadas que se realizaron de un teléfono de Francisco de Narváez a Mario Segovia) me hubieran hecho unas 300 tapas en contra. En cambio, con este muchacho —por De Narváez— está todo bien”. Luego recordó, “soportamos unas 17 tapas en contra por un paro docente en la provincia de Santa Cruz”. Para Kirchner, cuando alguien de su espacio es requerido por la justicia, para Clarín “es investigado”, en cambio cuando el requerimiento cae sobre un opositor “es perseguido”.

De igual modo, “cuando alguien de otro espacio político se acerca a nosotros lo tildan de traidor —por Borocotó—, en cambio, cuando sucede al revés, y alguien que está con nosotros se vuelve opositor —por Julio Cobos— se convierte en héroe nacional”, fustigó Kirchner prolijamente vestido de traje y corbata. “Vine así porque Cristina me dijo «andá con traje»”, confesó e hizo disfrutar a la platea.

Luego de una larga y detallada caracterización de la oposición política y su entrelazamiento con los medios de comunicación, Kirchner sintetizó: “No se olviden, el 28 a la noche, cuando ganemos nosotros, pierde Clarín”.

El ingreso de Kirchner a la Capital Federal fue presentado por Ricardo Forster, referente del espacio Carta Abierta. “Estamos embarcados en la gran aventura de cruzar a Scalabrini Ortiz con Borges, a Marechal con Atilio López, Haroldo Conti con Rodolfo Walsh”, dijo el filósofo, primer orador de la tarde.

Antes del candidato Heller y del propio Kirchner, Susana la Tana Rinaldi sorprendió con un discurso corto y vehemente. La cantante, desplazada del Partido Socialista por adherir al proyecto kirchnerista, dijo: “Tengamos agallas bendita izquierda porteña ¡Cuánto fracaso le vamos a seguir soportando de la ésta derecha de mierda!”, fustigó.

Preocupación por la Campaña del Frente para la Victoria en la provincia de Córdoba

La provincia de Córdoba fue un escenario hostil al kirchnerismo desde el comienzo de este proceso político, por condiciones políticas, sociales y económicas que desde hace tiempo obstaculizan la construcción de una fuerza nacional y popular en este distrito. El esquema hiperconcentrado de medios de comunicación privados local (La Voz del Interior del Grupo Clarín y Cadena 3 hegemonizan el 90 % del mercado gráfico y radial respectivamente) la consolidación de un poder económico, político y territorial con base en la producción sojera (con asiento en el centro y sur de la provincia fundamentalmente), la imposibilidad de construir una estructura política propia y el desarrollo provincial del conflicto con el poder económico agrario dejaron al Kirchnerismo en una mala posición de cara a las elecciones legislativas.
Sin embargo, diferentes sondeos proyectan un piso de intención de voto favorable al gobierno nacional que va del 10 al 20%.
En ese esquema, existe un consenso generalizado en las fuerzas del FPV de que es posible sostener ese piso y garantizar el acceso del primer candidato a diputado. Para esto es necesario consolidar el voto propio asentado sobre un sector del peronismo, la centro-izquierda nacional y popular y los independientes decididos a favor del gobierno nacional luego del conflicto agrario.
La sumatoria del llamado “voto oculto” de actores beneficiados por la política provisional, salarial y de distribución del ingreso puede aportar otra masa de sufragios y una estrategia hacia los indecisos, que en verdad se estiman pocos en número, puede sumar algunos puntos en la proyección final. Esto permitiría garantizar el piso propio e ir por un poco más. Por eso para nosotros es necesario desarrollar una campaña alineada discursivamente con el planteo de
Néstor Kirchner y la Cra. Presidenta de clara defensa del modelo nacional y popular, en contraposición a la restauración conservadora, la necesidad de plesbicitar la gestión y acumular a favor las obras concretas emblemáticas para Córdoba que ha realizado el gobierno nacional desde el 2003. También es imperioso informar a la opinión publica por todos los medios, acerca del destino y el total de la inversión publica realizada en la provincia para romper el cerco informativo que niega absolutamente esa inversión o vende como acciones del gobierno provincial lo que la nación financia en Córdoba. Esto, sumado a una fuerte reivindicación de la política de Derechos Humanos legitimad
a masivamente en la provincia, la reestatización de empresas, las fuentes de trabajo generadas, la reestatizacion de las AFJP, las políticas de desarrollo social y apoyo a la economía cooperativa, cultura, educación media y superior, integración latinoamericana y salud pueden reforzar una campaña de peso, con capacidad de, al menos, afirmar el consenso que este modelo tiene en un sector del electorado.
Pero nada de esto está sucediendo y la campaña ha tomado un curso que nos preocupa profundamente
y nos genera algunos interrogantes: ¿los candidatos del FPV han ocultado deliberadamente su alineamiento con Kirchner y con el Gobierno Nacional? Se está defendiendo claramente el Proyecto Nacional frente a la opinión publica?. ¿Se realzan los logros de la gestión nacional en la provincia de Córdoba? ¿Se está reivindicando lo suficiente el avance la pol
ítica de DDHH que logramos por decisión de Kirchner y la Presidenta Cristina Fernández?, ¿Se rescatan los avances en otros frentes?. ¿La estrategia de campaña se enfoca a disputar la interna del PJ y reniega del kirchnerismo para sumar a otros sectores que ya están consolidados en el voto opositor?, ¿no se promueve la precandidatura provincial de algunas figuras en detrimento de la defensa del modelo?. ¿Con esta campaña no estamos poniendo en contradicción al propio activo militante
?. ¿El voto kirchnerista se siente contenido con los candidatos?. ¿El voto oculto que elige con el bolsillo está identificando realmente quienes son los candidatos oficialistas?, ¿El progresismo se siente identificado con una campaña orientada a la pelea por la conducción del PJ?.
La estrategia electoral fue eficaz en sumar estructuras como el PJ Capital, los gremios, los intendentes y una parte del
esquema que conduce la municipalidad de Córdoba, pero nos preguntamos: ¿Esta acumulación se está traduciendo en un fenómeno de consolidación de la base necesaria para llevar al menos un diputado al Congreso? Reiteramos nuestra preocupación por el desarrollo de la campaña y esperamos que en lo que resta de tiempo puedan realizarse los cambios necesarios para garantizar los objetivos que permitan estabilizar política y legislativamente el Proyecto Nacional y popular.
COMPAÑEROS DEL "ENCUENTRO CORDOBA EN EL PROYECTO NACIONAL Y POPULAR"

viernes, 1 de mayo de 2009

Lectura de la III Carta Abierta Córdoba


El 27 de abril, a las 18:30 hs. acudieron más de 200 personas, entre adherentes y público en general, a la explanada de la librería 1918 de la UNC, para escuchar y debatir el tercer texto público del espacio ciudadano Carta Abierta Córdoba cuyo título Hora de definiciones y de compromiso, fue leído y comentado por Mario Farías, Susana Romano Sued y Luís Rodeiro.
El texto, ampliamente debatido y finalmente aprobado, reflexionó sobre el recorrido político de los últimos años, el avance de los sectores más conservadores de la derecha y alertó sobre la necesidad de construir un espacio político amplio, donde converjan las distintas voces de ese sinnúmero de organizaciones políticas y sociales que, a sabiendas de sus posibles matices o diferencias, coinciden fundamentalmente en un ideal de país y un continente americano donde la democracia, unida a la justicia social, dejen de ser sólo parte de una mera utopía.








domingo, 5 de abril de 2009

El odio

Por Diego Tatián

Hay un cierto periodismo amarillo con veleidades intelectuales que profesa un odio visceral, epiléptico casi, por todo trabajo con las palabras renuente al inmediatismo ignorante con el que los grandes medios estropean la opinión pública. Es el caso del número de Noticias del 28 de marzo, cuyo estilo semeja de manera escalofriante el formato de la delación que adoptara la prensa servil durante la última dictadura: “cómo funciona la usina ideológica del gobierno”, es la leyenda, acompañada por la foto de cinco intelectuales como si de delincuentes se tratara (uno de ellos, David Viñas, ni siquiera participa de Carta Abierta, objeto de la nota). El amarillismo con veleidades intelectuales odia lo que no llega a entender, y no sólo en lo que a las ideas se refiere; no alcanza a entender, sobre todo, que un grupo de artistas, profesores universitarios, intelectuales y ciudadanos sin más haya decidido, no apoyar a un gobierno como tal, sino acompañar por considerarlas justas algunas importantes medidas de gobierno -sin dejar de criticar otras- que afectan los intereses de los dueños de todo, bajo la convicción de que la democracia es el instrumento idóneo para construir una sociedad menos injusta, y bajo la convicción de que esas medidas están en consonancia con el excepcional momento político latinoamericano actual. Esos mismos periodistas, que cobran de a miles por sus conferencias y por cada cosa que hacen –lo que no está mal, es su trabajo-, no pueden, no alcanzan a entender la existencia de gente que simplemente se compromete y escribe lo que piensa sin estar financiada. La sola posibilidad de que tal cosa ocurra escapa al radio de inteligibilidad del periodismo al servicio de los grandes media.
A juzgar por un artículo –canchero, sobrador, irrespetuoso- aparecido ayer (4 de abril) en La Voz del Interior, el “profesor e investigador en Ciencia Política de la Universidad Empresarial Siglo XXI” Claudio Fantini, leyó la revista Noticias. Y tres o cuatro días después hizo un refrito para La Voz…, pero introdujo un añadido con el que aún no contaban los periodistas que Fontevecchia mandó a infiltrarse en la asamblea de Carta Abierta: el cuerpo muerto de Alfonsín. En contraste con la sobria emoción que le tributó el pueblo argentino, y como la exacta contracara de la nobleza con la que el ex-presidente fuera homenajeado en vida y tratado tras su muerte por la presidenta Cristina Fernández, era de prever que comenzaría el saqueo de su símbolo y el lucro con su cuerpo apenas sepulto por parte quienes no se arredran ante nada para desacreditar al adversario, al que piensa distinto, o simplemente al que no entienden.
Me pregunto de dónde habrá sacado el investigador de la Universidad Empresarial Fantini que aquellos a quienes vaga y despectivamente llama “intelectuales oficialistas”, “colocarían a Raúl Alfonsín en la derecha”. El potencial irresponsable anticipa desde la bajada que va a decirse cualquier cosa, y en su núcleo temerario (“los intelectuales oficialistas colocarían a Alfonsín a la derecha”) es desmentido apenas un día después (o sea hoy domingo) por el artículo Horacio González en Página 12, capaz de pensar por muy encima de esa pobreza dicotómica que el articulista en cuestión procura adjudicarle.
Alfonsín ha sido uno de los grandes demócratas de este país; con su lucha por la recuperación de las libertades civiles inició la larga marcha de la democracia argentina que, tras la interrupción menemista, es retomada ahora en su dimensión más riesgosa: la necesidad, la obligación tantas veces postergada, de construir una democracia económica. En lo esencial, la actual obra de gobierno continúa la de Alfonsín, y se enfrenta a poderes que son los mismos: da algo de asquito ver al señor Biolcatti sobreactuando compunción en el sepelio de quien contribuyó a derrocar (no debemos olvidar que Alfonsín padeció un golpe de estado que lo obligó a adelantar la entrega de mando por los mismos poderes que buscan hacer lo propio con la actual presidenta; ni debemos olvidar que Alfonsín les dijo “fascistas” en la cara a los patrones rurales mientras lo silbaban). Y esto es así, entre otras cosas, porque Alfonsín jamás descuidó la importancia de las ideas para la política.
Una de las grandes piezas oratorias de la política argentina contemporánea, el discurso que Alfonsín leyera en Parque Norte el 1° de diciembre de 1985, fue redactado por Juan Carlos Portantiero y Emilio de Ipola, en contigüidad con otros intelectuales del Club de Cultura Socialista, a los que en coherencia consigo mismo el profesor Fantini habría mandado a comer lentejas. Momento excepcional, sin embargo, que registra una de las pocas alianzas entre pensamiento y política, de las que este país no es pródigo, y que constituye el antecedente más nítido con la actual experiencia de Carta Abierta.
La sensibilidad por las ideas y el respeto por quienes trabajan con ellas por parte de Alfonsín, y ahora de Cristina, es la exacta contracara del radicalismo y el peronismo de Córdoba -por no hablar de lo otro-, cuyo desprecio hacia el mundo intelectual es connatural al concepto de que la política se mide en metros de cemento. Así nos va. Aunque quienes tenemos memoria recordamos que cuando Angeloz era “rey” y señor de esta provincia no carecía de escribientes, que no desayunaban precisamente con lentejas; y recordamos también pretenciosas y megalómanas revistas que pretendían propinarnos desde el poder un relato presuntamente cultural, en tamaño desmesurado, inversamente proporcional a su interés. A lo mejor Fantini consideraría a este un caso de oficialismo “desinteresado”. En efecto, “cuando inspira y orienta desinteresadamente el poder -somos ahora pedagógicamente aleccionados- el aporte intelectual es valioso y digno; pero cuando es sólo un instrumento más del liderazgo… se trata de una labor indigna y miserable”. Claudio Fantini se permite así sugerir que intelectuales y artistas como Nicolás Casullo, Adriana Puiggrós, Horacio González, Daniel Santoro, Tristán Bauer, Ricardo Forster, Liliana Herrero, Daniel Feidenberg, Tito Cossa, el propio Enrique Lacolla y muchísimos otros que sería demasiado largo mencionar aquí, estarían envueltos en esa indignidad y miseria. ¿No será mucho –como escribió la sátira de La piedra en el zapato que se divertía con la presentación que Fantini hace de sí en su página Web?
La antigua tarea de pensar la política -que nada tiene que ver con espetar nombres de ignotos tiranos africanos con cinco apellidos (“apantallar”, llaman a esto los mexicanos), rayano en el kitsch periodístico-, es pasible como ninguna otra del equívoco, en virtud de que la contingencia misma es su materia; el esfuerzo paciente de interpretar los acontecimientos sociales e inscribirlos en un horizonte de comprensión deben estar, en su modestia y su espíritu crítico, atentos al lugar del poder. En este caso, ese lugar no está en el gobierno, aunque hasta ahora haya sabido manejar bastante bien, sin soberbia, con prudencia, los embates de los poderosos reales contra la ejecución del contrato electoral que la gente votó mayoritariamente. El gobierno es más bien un lugar de extrema fragilidad, que puede llegar a caer, no por lo que posterga o hace mal, sino precisamente por lo que está haciendo bien. Denunciar las fuerzas golpistas no procura hoy absolutamente ningún rédito; muy por el contrario, expone a quienes lo hacen a un odio mediático impiadoso y sin escrúpulo alguno si de difamar se trata.
Lo que hay más allá de la actual experiencia política no es un socialismo republicano respetuoso de las instituciones, como dicen los intelectuales conscientemente o no funcionales los grandes patrones sojeros y de los dueños de la Argentina, sino una “restauración conservadora” que desandaría el poco camino recorrido hacia la democracia económica, y que también haría tambalear la experiencia latinoamericana: los pueblos de Brasil, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Chile, Uruguay, Nicaragua, Venezuela, Paraguay y la Argentina, tanto como sus gobiernos, saben perfectamente bien que el destino de uno es el destino de todos.
Diego Tatián

jueves, 19 de marzo de 2009

Ley para una comunicación democrática

Una difícil y hermosa tarea a
la que estamos llamados todos



Por Javier De Pascuale

Un cierto halo mágico sobrevolaba el recinto, se paseaba entre la gente, subía los siete pisos de palcos que ostenta orgulloso el Teatro Argentino de La Plata y descendía en silencio sobre el espíritu de quienes tuvimos el privilegio de ser parte de esa fiesta de la democracia que fue la presentación de la propuesta de proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales, encabezada por la presidenta Cristina Fernández en la noche de este miércoles.
Era la sensación de ser parte de algo nuevo que estaba naciendo. Una comunicación democrática. Tan simple como eso, pero al mismo tiempo tan complejo como eso, tan inalcanzable a la luz de que tuvieron que pasar más de 25 años de democracia para que el país discutiera -por primera vez en serio- las bases de una norma que destierre para siempre la rémora del pasado autoritario que era la hasta hoy vigente Ley de Radiodifusión 22.285.
Alguien lo dijo en el acto (“estamos saldando viejas deudas”), pero mejor lo expresaron las lágrimas que corrían por las mejillas de más de uno o una de los dos mil quinientos asistentes al acto. Una postal de la noche que este cronista sólo puede relatar –porque no hubo fotógrafo que la retratara- fue el abrazo final entre Néstor Piccone y Luis Lázaro, que obligó al primero a enjuagar dos pequeñas gotas, inocentes y sentidas, de su rostro. Se trata de dos viejos trabajadores de la comunicación que han sido durante estos últimos años dos de los eslabones más preciados de la cadena de acontecimientos que derivó en uno de los proyectos de ley más serios que hayan salido de oficinas del Ejecutivo nacional. Antiguos dirigentes del sindicato de Prensa, hoy funcionarios de la Subsecretaría de Medios de la Presidencia y del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER).
Un proyecto que lleva la firma de Cristina Fernández, pero el sello indiscutible de un equipo de docentes e investigadores universitarios encabezado por Rubén Mariotto, decano de la Facultad de Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, a la sazón interventor del Comfer. Y que requirió de una delicada ingeniería política para que no saliera a la luz hasta que la presidenta de la Nación lo pusiera a la consideración pública.
Sí. Aunque sea difícil de entender, no estamos frente a un proyecto de ley, sino a una propuesta que será discutida durante los próximos dos meses en más de 15 foros públicos y abiertos, con participación regional y sectorial diversa, y a la que estarán invitados todos los sectores que están comprometidos con el intercambio electrónico de bienes culturales, que de eso hablamos cuando decimos servicios audiovisuales.
Un camino que emprendió el pueblo argentino desde aquel 10 de diciembre de 1983, cuando recuperamos la democracia después de los años del Terror, que enfrentó marchas y contramarchas y que volvió con ímpetu a mediados del año pasado cuando la presidenta Fernández de Kirchner convocó a las organizaciones participantes de la Coalición por una Radiodifusión Democrática para discutir las Bases presentadas antenoche. Que no son más que eso, bases al modo de Juan Bautista Alberdi, “bases y puntos de partida para la organización política” de la comunicación audiovisual en la Argentina.
Desde aquel día, cientos de organizaciones plurales y un sólido equipo de funcionarios públicos, vienen organizando debates y acciones para instalar lo que hoy es oficial: la necesidad de desterrar la ley dictatorial que engendró un sistema comunicacional informe, concentrado, monopolizado y extranjerizado, que no sirve para recrear la cultura nacional, ni para dar trabajo a los argentinos, ni siquiera para dar entretenimiento a los ciudadanos.
Todos ellos, todos nosotros, estuvimos antenoche en el Teatro Argentino de La Plata. Referentes de radios comunitarias, de organizaciones sociales diversas, del sector cooperativo telefónico y de diarios, del sector privado de la comunicación, artistas, trabajadores de la cultura… Actores de la sociedad civil, del sector mercantil y de la economía social y funcionarios del Estado que venimos bregando por cambios sustanciales en la comunicación, como condición esencial para que existan cambios sutanciales en la sociedad y la economía del país.
Por ellos, por nosotros, vaya un brindis. Celebremos el inicio de un debate que esperamos fructífero, por una “ley de leyes” que nos permita escucharnos a todos en la Argentina. Que nos regale voces diferentes, que nos facilite la elaboración de nuevos discursos para descubrir los nuevos tiempos que tenemos ante nuestros ojos. Por una comunicación democrática. ¡Salud!

lunes, 2 de marzo de 2009

Nación y antinación

Por Enrique Lacolla

El país está pasando por una circunstancia clave. En el remolino de la crisis mundial se han avivado viejas antinomias que siguen sin ser superadas y que requerirían de un examen inclemente para ponerlas en claro.

El contenido del discurso de la presidenta Cristina Fernández en ocasión de inaugurar las sesiones legislativas del presente año fue inobjetable. No tan así su puesta en escena de parte del canal oficial, por demás rígida y que con seguridad proporcionará letra a la oposición para aducir que sus referentes fueron excluidos con deliberación del cuadro o incluidos apenas en este.
Con lo cual se ayudará a fomentar el chismorreo y el barullo sensacionalista con los que el monopolio mediático intenta distraer al país de sus verdaderos problemas. Más allá de estas aparentes nimiedades, sin embargo, el discurso fue sustantivo.
No podemos saber todavía si el gobierno tiene una decisión firme para asumir las conductas que dicta la hora, pero sí al menos que está consciente de lo que se encuentra en juego en estos momentos Las viejas antinomias argentinas gestadas en torno del núcleo polémico de la nación contra la antinación vuelven a manifestarse con una contundencia evidente.
El poder ejecutivo está asumiendo, tal vez más por la fatalidad de las cosas que por una decisión voluntaria de afrontar el desafío, el papel positivo en este diferendo. Es decir, el de la nación que quiere constituirse, contra el peso de la antinación representado por las clases altas que han predominado en la definición del curso que siguió el país.
En el caso de las potencias metropolitanas las clases elevadas han representado el rol fundante del vigor y la entidad de esas naciones; pero, en el de los países sumidos en el atraso, la dependencia y el coloniaje, su función ha sido y es la inversa. Es decir que dichas clases sólo existen por su carácter funcional al régimen global imperialista, del que son el apéndice destinado a frenar el deseo de los pueblos en el sentido de constituirse como naciones evolucionadas, capaces de defenderse de los poderes externos que las oprimen.
Estos núcleos de privilegio representan un obstáculo insalvable para el desarrollo de los países que los padecen y, por lo tanto, deben ser removidos o, al menos, disciplinados. En la Argentina tal cosa hasta hoy no se ha logrado. La memoria del país ubérrimo de ocho millones de habitantes que permitía a sus sectores dominantes y a una clase media sometida a su clientelismo intelectual y político, vivir suntuariamente de la renta agropecuaria sin afrontar mayores dificultades en el plano interno, sigue fijada en la mente de esos sectores, que se han negado cerrilmente a reconocer la evidencia de que ese “modelo” de país ha caducado hace casi 80 años. En la defensa de esa estructura, inviable en las condiciones de un país moderno, han actuado, conspirado, bombardeado, fusilado y asesinado en masa, determinando un atraso que ha relegado a la Argentina desde el puesto de privilegio que había logrado hacia 1955 en América latina, a la posición de un país que se mueve, en el mejor de los casos, en la estela de Brasil y que no termina de definir su propio proyecto de desarrollo, indisociable de la unidad y el desarrollo latinoamericanos.
En uno de sus artículos elegantes e imbuidos de sutil veneno Mariano Grondona define la lucha que se ha generado en estos momentos en torno del poder en el país, como un conflicto ideológico. Apelando nada menos que a Marx, nuestro ilustre sofista sostiene que las ideologías más que a una verdadera descripción neutral de los hechos tenderían a ser un sofisticado intento de manipulación al servicio de sus promotores. Estas ideologías, también según Marx, enmascaran a intereses muy concretos. Para Grondona tales intereses en el momento actual son los del Gobierno, que tiende a quedarse con el sobrante o plusvalía “del campo” para atender a sus propias necesidades, dando a entender que tales necesidades serían el clientelismo y el relleno de las arcas fiscales y, por qué no, el de los bolsillos de los personajes que invisten la autoridad.
Sorprendente. No por Marx, que sabía de lo que hablaba, sino por el contexto en el que Grondona sitúa la cita de referencia. En especial si se toma en cuenta que el sobrante o plusvalía, en este país, ha sido acaparado a lo largo de la mayor parte de la historia por los sectores a los que el mismo Grondona representa. Y que esta apropiación ha sido sostenida siempre por un discurso ideológico trompeteado por el poder mediático, discurso que señala la virtud de la libre empresa y el carácter nocivo del intervencionismo estatal.
Del intervencionismo dirigido a orientar en sentido favorable a la mayoría de la población los flujos económicos, se entiende, pues del intervencionismo destinado a esquilmar a los más y a concentrar la ganancia en los menos, Grondona no dice nada.
De hecho, este último intervencionismo ha sido el único feroz e implacable. Desde el saqueo del país interior por la oligarquía portuaria en el siglo XIX, hasta el vaciamiento del Estado de Bienestar llevado a sus últimas consecuencias por los gobiernos de Menem y De la Rúa, la acción de los representantes del establishment enancados en el poder ha sido constante. Su papel, y el de la parafernalia mediática que siempre los ha acompañado, ha sido echar arena en los ojos del público aduciendo la inutilidad del Estado y demostrándola, en cada ocasión que tenían de adueñarse de las palancas del gobierno, por el sabotaje deliberado que efectuaban de los bienes y las funciones de aquél.

Más allá de la ideología

Nuestros ideólogos oligárquicos dicen que no lo son. Y tienen razón. Están más allá de la ideología. Esta puede suponer un convencimiento sincero en la virtud de lo que se sostiene. Marx no negaba que la conveniencia económica pudiera estar ligada a una composición del mundo que creyese en el valor de una ética. De esto la ética burguesa dio un gran ejemplo.
Nuestra clase alta, por el contrario, no cree en nada salvo en la conveniencia de defender sus intereses y su estilo de vida suntuario, ligados de forma indisoluble al poder exterior que nos ha moldeado de acuerdo a su conveniencia.Y para conseguirlo se encuentra dispuesta a sacrificar cualquier cosa que no sea ella misma.
Los instrumentos que por ahora maneja para conseguir sus objetivos son el monopolio mediático y los grupúsculos de presión de la “pampa gringa”, capaces, a pesar de su irrelevancia numérica, de someter a un verdadero sitio al país si vuelven a promover “tractorazos” y cortes de ruta. Si se concreta otra vez la experiencia que tuvo en vilo al país durante varios meses, el gobierno debería apartarse del laissez faire que mantuvo a lo largo del conflicto anterior.
No le va a resultar fácil, en razón de la trampa en que él mismo se ha encerrado por su lenidad y por su pacifismo “a outrance”. Pero en ello le va la vida y, lo que es más grave, la vida de quienes lo pusieron en ese lugar para recomponer la situación del país.
Pues, ¿qué quieren en el fondo tanto los chacareros enriquecidos como quienes, detrás de ellos, mueven los hilos y movilizan su arsenal económico y su poderío mediático para sostener la protesta? Suena a disparate, pero todo el discurso que nos sirven a propósito del campo como el corazón de la economía implica una regresión que sólo podría darnos un futuro oscuro y, sin duda alguna, violento. Mucho más violento que el actual. Grondona explica lo que él califica como un probable giro copernicano en la posición del Congreso parafraseando a Bill Clinton cuando suministraba las razones de la derrota de Bush padre. “Es la economía, estúpido”, decía el ex presidente norteamericano, frase que Grondona traduce como: “Es el campo, estúpido”.
La perspectiva general se está tornando peligrosa. Hay demasiada inconsciencia de la gravedad de la orientación oportunista que la oposición política está dando a su accionar. No porque este vaya a redundar en un golpe de estado, sino más bien porque puede desembocar en una desestabilización institucional que permita a los sectores del privilegio volver a poner sobre la mesa su concepto inviable de país orientado exclusivamente a la explotación agraria.
Semejante concepción es desatinada, atrasa –como dice Alfredo Zaiat- en más de un siglo en la teoría de la ciencia económica “y convierte a la Argentina en el único país de un mundo en fabulosa crisis donde se discute la posibilidad de volver a una economía agroexportadora primitiva”.
Hasta qué punto semejante proceso sería regresivo lo demuestra el hecho de que si las cosas siguen así, hacia el 2017 la superficie sojera argentina rondará las 120 millones de hectáreas. Más o menos el 43 por ciento de la superficie nacional, un verdadero disparate ambiental y económico según Alberto Lapolla. Amén de los riesgos que supone el cultivo de la soja transgénica tanto en el plano de la fertilidad del suelo como en el de la salud, más allá del desastre ecológico que está ya en curso a través del desmonte y la liquidación del bosque nativo, lo que asoma detrás del desenfrenado apetito de los pool de la soja y de los medianos productores que se mueven en su rumbo, es la destrucción del empleo. El “campo” no lo genera sino en una mínima medida. Cada 500 hectáreas de soja generan un solo puesto de trabajo (en comparación a los 35 que se daban en la agricultura familiar) y está fuera de toda comparación con el que proporciona la industria manufacturera. Asimismo, en el plano de la integración del Producto Bruto Interno (PIB) el aporte del campo, sojero o no, durante el período de crecimiento 2003-2006, representó tan sólo el 3,5 por ciento, en contraste con el 22,6 por ciento de la industria manufacturera y el 17,1 por ciento del comercio. La producción agropecuaria es una de las patas sobre las que se apoya el país, pero ya no es la más importante.
Hay mucho para hacer a fin de generar, desde el gobierno, un proyecto de desarrollo nacional sustentable. Esto es evidente. Pero el posicionamiento de los sectores más duros del establishment y el espeluznante vacío ideológico de la oposición producen vértigo y deben inquietar sobremanera. La reacción de esta última al discurso presidencial ha sido de una mezquindad y una pobreza abrumadoras. Sin argumentos, disparó contra la política económica del gobierno e hizo hincapié en el problema de la inseguridad, asunto delicado si los hay por supuesto, pero que está siendo sobreutilizado por la prensa para espantar a la clase media.
Así estamos. Una oposición que en general no se plantea una verdadera discusión de los problemas del país sino una utilización oportunista de estos; una clase media poco inclinada a la autocrítica, atontada por los mass media, que representa una masa de maniobra que los sectores del del privilegio pueden utilizar o neutralizar en una instancia electoral como la que se avecina, y unos sectores más populares más resistentes, pero que hasta cierto punto están aturdidos por el desempleo que se cebó en ellos hasta hace poco y que aun sigue trabajándolos, componen un conjunto de factores que requerirían una mano firme y una decisión política intransigente para afrontarlos.
Una ley de radiodifusión, que ayude a recuperar espacio para la opinión independiente es, entre muchas otras cosas, imprescindible para enfrentar y destruir la monocorde y deliberada imbecilidad de las emisiones de la televisión, orientadas a vaciar cerebros y a celebrar y exaltar la pavada. Pero no hay remedios mágicos. Es necesario un diagnóstico implacable de los males que nos afligen, el primero de los cuales es la ineptitud o la perversidad de las opciones políticas y mediáticas que se ofrecen para mirar el panorama. La nación y la antinación vuelven a enfrentarse. En términos poco dramáticos, y que rondan la farsa más que la tragedia, pero de cuya resolución en uno u otro sentido puede depender el destino de este país en las próximas décadas.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Informe final del Taller "Atravesados por el Neoliberalismo"

Primer Taller de la Comisión de Cultura y Educación de Carta Abierta Córdoba

A modo de introducción…
Desde la primera asamblea de Carta Abierta Córdoba se vio la necesidad de profundizar el encuentro y el dialogo entre los que nos sentimos convocados a ensayar preguntas y respuestas ante la crisis política que la postura del campo argentino había ocasionado.
A pesar de las primeras dificultades, y luego de haber intentado funcionar separadas, las comisiones de Cultura y Educación, decidieron fusionarse… y surgió este espacio, que nos ha llenado de esperanzas a todos los que lo conformamos.
De las reflexiones que fueron germinando de las reuniones de comisión, que comenzaron a realizarse en octubre, cada quince días, surgió la necesidad de darnos espacios más distendidos para profundizar sobre algunas problemáticas que aparecían como urgentes y determinantes en función de dar respuesta al quiénes somos y para qué estamos, interrogantes recurrentes en aquellos primeros encuentros.
El 1º Taller de la comisión fue, pues, el fruto de las ganas de crecer en el intento de conformar un grupo que combine reflexión política con compromiso/ acción, a partir de reconocernos en un piso ideológico común, que nos abra y motive al trabajo conjunto.
La dinámica de taller ofrece las posibilidades de poner el cuerpo –como lo expreso tan claramente un compañero- tanto en la libertad para expresarnos como en el hacernos cargo de lo que pensamos y expresamos. En tal sentido, este taller empezó el mismo momento en que surgieron las primeras ideas y entre todos le fuimos sacando punta.
La elección misma de la temática a abordar fue el resultado de reconocernos atravesados por el neoliberalismo, convencidos de que, a pesar de la conciencia de que es un sistema nefasto- no escapábamos a sus formas de establecer relaciones ni a sus dinámicas de trabajo. Por eso nos propusimos escribir sobre neoliberalismo, manifestar libremente (tanto en la forma de expresarlo como en las ideas a expresar) lo que la experiencia de vivir bajo los códigos de esto sistema nos provocaba.
Esos escritos constituyeron el disparador del encuentro, el día martes 16 de diciembre en Luz y Fuerza, luego de pensar (pensándonos en) individualmente, poner en común esas reflexiones para potenciarlas desde una lectura colectiva que nos permitiera ir por más en el camino que nos hemos trazado.
Esta cartilla, librito, carpetita… reúne esos aportes iniciales. Ricos, variados, emotivos.
Vamos por más…
Silvia Loyola

19 de Diciembre de 2008
1º Taller de la Comisión de Cultura y Educación de Carta Abierta Córdoba
Sindicato de Luz y Fuerza Córdoba
16 de diciembre de 2008
“Cómo y cuánto estamos atravesados por el Neoliberalismo”


Objetivo:
“Reconocer cómo y cuanto estamos atravesados por la ideología neoliberal, como punto de partida para el trabajo de transformación que queremos llevar adelante desde CA Córdoba”
1º Momento:
Bienvenida e invitación a medida que van llegando a la lectura de los carteles.
Motivar a la formación de grupos espontáneos en aquellos carteles que les hayan sido más significativos desde su propia experiencia.
Explicitar las formas concretas en que se sienten atravesados por la ideología del sistema neoliberal.
Ensayar alguna/s propuestas para revertir la situación (ser concretos y tener en cuenta la viabilidad, escribirlos en los afiches que se repartirán)
2º Momento:
Puesta en común de lo trabajado grupalmente a partir de los afiches.
3º Momento:
Plenario
¿Es posible una construcción alternativa a la del sistema?
¿Cómo se construye esa alternativa siendo parte del sistema?

3. Escritura de un manifiesto con las conclusiones del Taller.

La nave (sinopsis, aporte)
El capitán ordena subordinados
Respondiendo las directivas de los señores
Que gozan en cubierta de su permanente fiesta
Inmediatamente debajo algunos pueden asomarse de a ratos
Al sol y a observar el rumbo de la nave
Para luego volver a sus cuartos bajo el nivel del agua
Más abajo todo es ruido, humo y transpiración
Las noticias que llegan de arriba resuenan como injusticia
Sala de máquinas acuerda con servicio de cocina
Hay que disputar el timón
El capitán envía subordinados
Los señores le exigen controlar la ruta
Y mandan agrietar el casco
Allá abajo ya no se puede pensar
Sube el nivel del agua y hay que salvarse
Sólo los cuerpos caídos pueden obturar las grietas
No es necesario mayor maltrato
Se trabaja por el plato de comida o por mantenerse en el peldaño
La distracción es la muerte
Los señores sonríen placenteros en la cubierta más alta
Los del medio ya no molestan
Están ocupados trabando las puertas que van abajo
Ellos se van a encargar de que la nave no se hunda
Guido – Dic 2008 – Para el taller sobre Neo-liberalismo

Neoliberalismo…
De a ratos siento el cuerpo partido en mil pedazos
De ir y venir
El fiero ritmo de ver mil rostros por dia
Sin poder detenerse a charlar largo
A contemplar, a construir vínculos que duren…
La necesidad de T-r-a-b-a-j-a-r para alquilar un techo
Para comer…lisa y llanamente
El neoliberalismo triunfa cuando logra
Que el cuerpo sea un fragmento
Una unidad productiva que no puede mas que descansar un rato
Para volver al ritmo…
Hasta la docencia entra en el torbellino de la alienación
Del extrañamiento…
Se olvida que hay colores
Sabores
Aromas
Se olvida que hay otra mano que espera
Siempre hay otra mano que espera…
Olvido
Fragmento
Miseria
Y así danzamos penetrados por esta bestia
Que mutila nuestra mas humana y necesaria capacidad:
CREAR.
De a ratos siento el cuerpo partido en mil pedazos..
Neoliberalismo…Muerte.
Martín “Cronopio” Marroncle

PERDIMOS ESTABILIDAD, NO SABEMOS DE QUÉ LADO ESTAMOS PARADOS
ANDRÉS CALAMARO


El sistema económico neoliberal hoy domina nuestro mundo occidental. Esta corriente de pensamiento revitaliza los principios del liberalismo clásico: dejar al mercado librado al juego de la oferta y la demanda y la oposición de que la economía sea planificada por el Estado. Recomienda la rebaja de los gastos del bienestar social sosteniendo que el Estado debe dejar que la sociedad civil se ocupe de cuestiones tales como la educación y la salud.
En Latino América es Chile el primer país que lo adoptará pasando así a ser el núcleo fuerte de su política dictatorial.
¿Cómo puede ser que este programa económico pudo imponerse en un continente arrasado por la pobreza, el analfabetismo y la desocupación? La respuesta está en esa palabra "imposición". Sí, literalmente fue impuesto por la fuerza (Pinochet en Chile, Videla en Argentina, por citar a dos). Se responsabilizó a la intervención del Estado de la crisis económica de los países del continente como así también del subdesarrollo.
Luego las condiciones históricas de la imaginación social tornaron posibles la aplicación, por medio del voto, de las políticas neoliberales.
En cuanto a la educación, en las sociedades capitalistas, ésta ha pasado a funcionar como una mercancía. Evidencia de ello son las crisis del sistema público de enseñanza, sometido a recortes presupuestarios constantes y a la expansión del sistema privado.
Los maestros pasan a la notoriedad a partir de sus reclamos, ya no son voces reconocidas. Sin embargo "no hay tecnología por triunfante que sea que pueda erradicar el amanecer que experimentamos cuando hemos comprendido a un maestro "Santiago Kovadloff.

Vaya como adelanto este pequeño aporte para los talleres. En el próximo nos explayaremos más en educación
Guillermina y Gustavo

La Educación en el contexto Neoliberal
Educar es una antigüa práctica, interminable e inagotable. Según cuál haya sido la época fueron propuestos por los adultos moldes e ideales a sus educandos. Sin embargo, desde hace décadas, aquellos moldes e ideales considerados como lo mejor; que se desprendían del Estado y que eran simbolizados por los padres y docentes para lograr una construcción personal parece que se hubieran desvanecido. La indecisión y la impotencia nos van cercando ante la falta de convicciones, de certezas. Ahora todo funciona de otro modo.
Es así como a lo largo de muchos años de atención en mi lugar de trabajo pude vivenciar estos cambios que, brevemente, narraré; previa aclaración de que, en mi opinión personal el avance del neoliberalismo ha causado, en gran medida, la mala situación en la que se encuentra la actual educación.
Pude vivenciar con gran preocupación como la educación pública fue desprestigiándose mientras avanzaba la educación privada por la calidad educativa que brindaba y brinda. El nivel de conocimientos de las escuelas públicas es menor no sólo si la comparamos con generaciones anteriores sino, insisto, en relación a las privadas quedando nuestros niños de las escuelas públicas desarmados y en inferioridad de condiciones para abrirse paso a la vida.
La escuela pública pasa por un momento crítico y es su ineptitud para enfrentar los nuevos problemas que se le presentan. El paradigma tradicional escolar ya no le sirve en esta sociedad donde son masivos los consumos culturales.
Antes el maestro era esperado con respeto en el aula, hoy ingresa en medio del caos que reina en las mismas. Esa dignidad fue otorgada siempre por el Estado y por el valor social que tenía un maestro.
Ahora el docente claudica, no puede responder desde sus propios recursos. La escuela ya no es el “templo del saber”.
En esta crisis de valores basada en una proliferación consumista, la opinión, el saber del maestro no es ya como el saber de nuestros mayores. El maestro está desjerarquizado, su opinión es una opinión más. Se debe enriquecer la oferta de capacitación y perfeccionamiento docente de lo contrario no podrá recuperar la jerarquía perdida, el respeto de autoridad que se le niega con gestos individuales. Debe haber un replanteo del sentido de la escuela como institución.
Dice Bauman (2006) que se ha pasado de una modernidad “sólida” a una modernidad “líquida” ya que la cultura no se concibe a si misma una cultura de aprendizaje y acumulación. Ahora parece más bien una cultura de desvinculación, discontinuidad y olvido.” La cultura actual demanda más velocidad que consistencia. Vienen a mi memoria unos versos del poeta español Juan Ramón Gimenez: “Si vas muy de prisa no encontrarás nada y lo que es peor no te encontrarás a ti mismo.”
El Estado se ha desentendido de las escuelas. Se han construido muchos edificios (dejando en el abandono los de antes) pero la realidad nos dice, como sostiene Tenti Fanfani que “La escuela está vacía”. Dice Sábato “En el vértigo todo es temible y desaparece el diálogo entre las personas” por ello celebro este espacio que nos brinda Carta Abierta.
Guillermina Tissera

Soy Ingeniero Mecánico Electricista, Ingeniero Ferroviario e Ingeniero Laboral.

Fines del año 89 y comienzos de los años 90.
Trabajaba en el Ferrocarril Belgrano. Regresaba de vacaciones y se me comunicó que en el curso de tres días debía decidir si me quedaba sin empleo o me pasaba a la DGI por eso de "Ramal que da pérdida, ramal que cierra"( Pte Menem) y prácticamente cerraron todas las líneas ferroviarias desprestigiadas artificialmente por los Neustad y los Grondonas, entre otros.
Fue así que, bruscamente, tuve que decidir mi futuro laboral. Opté pasar a la DGI (hoy AFIP).
Psicológicamente me afectó y profesionalmente me sentí desorientado, confundido porque ingresaba a una repartición no pertinente con mi profesión.Fue angustiante aún habiendo sido recibido en la DGI con buen trato y comprensión.
Algo sobre los ferrocarriles. El ferrocarril es un sistema subvencionado por el Estado en todo el mundo porque el supuesto déficit se convierte en un beneficio social. Un tren contamina menos que su equivalente a 50 camiones, produce menos accidentes, consume menos combustible, entre otros beneficios. Un camión circulando por las rutas es subvencionado solapadamente por los automóviles ya que el camión no paga en la medida que destruye las rutas. La consecuencia de todo esto fue por la ausencia total del Estado en un servicio tan importante como el transporte en un país tan extenso como el nuestro. Los ferrocarriles metropolitanos, hoy, son subvencionados por el Estado y se encuentran explotados por empresas privadas que se llevan las ganancias.
¿Alguien puede llegar a entender y explicar que esta situación aún persista?
Un grupo de ferroviarios formamos, en aquellos años "Asociación amigos del ferrocarril" (sin fines de lucro) para enfrentar tanta embestida. Fuimos a medios radiales de Córdoba, publicamos en los diarios, dimos charlas. Todo fue en vano.
Hasta aquí mi experiencia de cómo viví la imposición de este modelo económico.
Gustavo

Antes y después
En unas jornadas realizadas en 1993 en el Instituto Goethe de la ciudad de Córdoba, Lucila Edelman (del equipo de asistencia psicológica de las Madres de Plaza de Mayo) mencionó en su alocución sobre los métodos represivos de la sociedad moderna, que el genocidio indígena de fines del siglo XIX se instaló en la Historia como “la conquista del desierto”, conformándose en una muestra de lo que se daría en el futuro. “En Argentina [ ] muchos creíamos que jamás podía llegar a pasar algo del tipo de lo que ocurrió durante la dictadura militar. Pensábamos que esto podía ocurrir en algún otro país, en América Central, por ejemplo, pero no en la República Argentina”. Y agregaba: “En realidad ya había ocurrido. Los métodos usados en la Conquista del Desierto, incluida la separación de los hijos de las madres para entregarlos a otras familias, no en adopción en este caso sino como criados, ya había ocurrido. Pero hubo un mecanismo de silenciamiento tan perfecto que nos indujo a no pensar en la posibilidad de que esto pasara”1.
No debemos olvidar que la represión ilegal desatada en los últimos meses de gobierno de Isabel Perón y perfeccionada durante la última dictadura militar en la Argentina, se gestó y se puso en práctica en una sociedad moderna, racional, en una etapa avanzada de nuestra civilización y en un momento álgido de nuestra cultura. Y a pesar de que el proyecto neoliberal conlleva otras formas de dominación y silenciamiento, los hechos ocurridos en los últimos años con los prisioneros de guerra de EE.UU, en Guantánamo y Abu Ghraib, parecen decirnos que puede volver a desencadenarse una represión feroz en otras partes del mundo, sobre todo a partir de los últimos discursos de George W. Bush acerca de las realidades de Venezuela y Bolivia.
Veamos entonces, cuales son las características del modelo posmoderno del neoliberalismo. Hace 150 años, la apropiación del excedente generado por el trabajador producía el empobrecimiento de la clase obrera y su toma de conciencia, fenómenos que, unidos, provocaban grandes movilizaciones y la consecuente inestabilidad política. Después de la Gran Depresión de 1929, para cubrir las necesidades de los pobres y frenar al mismo tiempo la amenaza comunista –por el contagio de los planes sociales generosos que ofrecía la URSS a sus ciudadanos- los Estados más desarrollados implementaron varios sistemas de seguridad social. Los ingredientes variaban con el país, desde planes para una provisión mínima concebida para evitar la miseria, hasta amplios programas de verdadera redistribución de la riqueza. Las políticas redistributivas del Estado de bienestar fueron acompañadas por una severa represión de las organizaciones obreras en todo el mundo, especialmente después de la Revolución Cubana. Pero en los últimos años, desde fines de los ’80, se produjo una vuelta de tuerca que va de la represión feroz a un disciplinamiento diferente, del miedo impuesto por el Estado a la recompensa por el buen comportamiento, ambos con el mismo objetivo, porque es necesario decir que tanto el miedo como la recompensa son parte de todo sistema de obediencia. Se da la paradoja de que en el modelo neoliberal se es libre de elegir entre marcas de productos de consumo pero no entre alternativas de pensamiento político, pues la ideología neoliberal tiene una fuerte tendencia totalizante por su carácter antiutópico. Simplemente niega la existencia de alternativas. Sus mecanismos de disciplinamiento son más eficientes que la redistribución de ingresos. Dichos mecanismos son la incertidumbre institucionalizada, el miedo generado por la precarización del trabajo y de la vida. Sobre todo, en subconjuntos de la población que disponían de condiciones de trabajo y vida estables, con ciertos niveles de predecibilidad. Bajo estas nuevas condiciones, la pérdida de redes y sistemas de protección social aumenta la competitividad y la lucha por ventajas y beneficios individuales, generando angustia, aislamiento y fragmentación social. Estos procesos devuelven al modo de producción capitalista los niveles de eficiencia originales, que se habían perdido por la necesidad de redistribución de las riquezas. Así el capitalismo logra maximizar la estabilidad política al mismo tiempo que las ganancias y se explica por qué la desregulación laboral, el empobrecimiento y la reducción del gasto social corresponden, más que a una necesidad económica, a una estrategia política, ante la cual no aparece todavía una manera eficaz de oponerse2.
Y es nuestro deber como intelectuales encontrar alternativas eficaces, fórmulas para obtener un cambio profundo en las condiciones de vida cada vez más precarizadas de esta sociedad, que ha optado por un disciplinamiento tan o más cruento que la desaparición física de las personas. En los ’60 y ’70 ese camino parecía ser el de las armas y así lo creyeron estos escritores, hombres y mujeres que intentamos homenajear con esta nota. Ahora, la democracia parece indicar otros caminos.
Fernando López

Adriana Schapira de la Comisión de Salud de CAC envió este aporte:
ENTREVISTA CON SILVIA BLEICHMAR
'HAY QUE RECONSTRUIR EL PACTO INTERHUMANO DESTRUIDO POR EL NEOLIBERALISMO'

Por: Pablo Stefanoni (La Insignia) (Fecha publicación: 25/10/2002)
Silvia Bleichmar analiza las corrientes irracionalistas de la política argentina y plantea los límites del pensamiento mágico, ante un país destruido en sus bases económicas, culturales y sociales. Abre un interesante debate sobre el porvenir.
Silvia Bleichmar es psicoanalista y docente de universidades de Argentina, Brasil y Francia, forma parte del Movimiento Argentina Resiste -conformado por artistas, científicos e intelectuales- que han comenzado a reunirse 'no sólo para encontrar respuestas y responsables a la crisis, sino también para realizar propuestas que enfrenten al 'establishment' ante el fracaso de la dirigencia política y social argentina'. En las páginas de Dolor país (Libros del Zorzal, 2002) Bleichmar analiza las causas de la crisis que atraviesa el país y aplica al neoliberalismo el concepto de 'banalidad del mal', con el que la filósofa alemana Hanna Arendt definió el plan racionalizado de muerte desplegado por el régimen nazi.
Frente a la indigestión de mediciones de riesgo-país en los 90, propone 'medir' el dolor país a partir de una ecuación que de cuenta de la relación entre la cuota diaria de sufrimiento que se le demanda a sus habitantes y la insensibilidad profunda de quienes son responsables de buscar una salida menos cruenta.
-¿Cuál es su lectura del 19 y 20 de diciembre a casi un año de esos hechos?
-Cuando se produjo lo del 19 y 20 de diciembre lo consideré como la primera respuesta pública importante, el primer intento de romper con la pasividad que había generado el proceso militar. Los acontecimientos de diciembre fueron algo así como el retorno al país político. Eso es lo que yo entendí. Nosotros veníamos de terribles decepciones, yo digo que hemos sido hijos complacientes de la democracia, deseamos tanto la democracia durante los años de la dictadura que después nos 'comimos' cualquier cosa para tener democracia: que se vendiera el país, la corrupción, el Pacto de Olivos, la falta de capacidad de gobierno, la ineptitud, todo lo que sabemos. Yo entendí el 19 y 20 como el comienzo de la salud política en Argentina. Creo que todavía no es posible hacer un balance de esos hechos, el destino de lo de diciembre va a haber que evaluarlo en el futuro. Pero yo lo leo como un hito importante que probó la fuerza política de la ciudadanía.
-Si tomamos tres hechos de la historia argentina reciente: la guerra de Malvinas, el retorno de la democracia y la convertibilidad, parecería existir una suerte de 'pensamiento mágico' que impregna el espacio de lo político y nos lleva a confiar en respuestas salvadoras...
-El pensamiento mágico en Argentina siempre ha ocupado un papel muy importante. Pero este pensamiento mágico tiene características distintas al pensamiento mágico en general de Latinoamérica. Es una combinación muy extraña entre el pensamiento mágico latinoamericano y ciertas formas europeas degradadas de pensamiento mágico, fundamentalmente la herencia española e italiana en Argentina. De manera que la convertibilidad, Malvinas, son todos modelos que responden a ciertas formas pasionales y mágicas de la idiosincrasia nacional y de la historia argentina. Y hay indudablemente una pugna terrible con cierto pensamiento más racional, que no necesariamente desemboca en acciones racionales. Por ejemplo, si pensamos en 1983, la gente votó el pensamiento racional contra el irracionalismo de Herminio Iglesias y, sin embargo, el pensamiento alfonsinista terminó en un proceso de irracionalidad severo. De manera que no creo que estemos salvados del pensamiento mágico y creo que nos puede dar sorpresas terribles todavía.
-La presencia de Rico en la provincia de Buenos Aires es otro ejemplo.
-El propio Rodríguez Saá...
-Rodríguez Saá es otro ejemplo de caudillismo con pensamiento mágico. Viveza criolla con ilusión. Pero la diferencia con el pasado es que no logra armar un movimiento, la gente está decepcionada, no hay liderazgos fuertes en este momento en Argentina. El pensamiento mágico hoy llega solamente a permitir que se hagan ciertas cosas, no a acompañarlas y compartirlas.
-Por otra parte hay una fragmentación territorial en cuanto a lo que se está discutiendo, al tipo de debates en las distintas regiones de nuestro país...
-Nosotros tenemos una sincronía, digamos, en la que coexisten tiempos distintos en el país. Cuando todavía en Santiago del Estero el gobernador se hace llamar el 'protector' y la esposa la 'protectora'...eso impacta mucho, es como de Roa Bastos ese protectorado norteño...Yo estoy muy conmocionada, esta semana un movimiento vecinal de la provincia de Buenos Aires pidió que se baje la ley de imputabilidad a doce años, para los menores. Es muy impactante eso, porque alude nuevamente a la irracionalidad que está en juego, cuando se sabe que detrás de todas las bandas de menores, e inclusive de mayores, hay corporaciones y mafias organizadas. Y además es de una gran mezquindad respecto a un proyecto de Nación plantear la disminución de la ley de imputabilidad, o el otro tema que planeaban: cerrar las fronteras a toda migración. Esto habla de la potencialidad autoritaria, basada en la mezquindad de intereses y la falta de prospectiva de una parte de la población.
-Ud. habla en el libro de la reconstrucción del 'pacto interhumano'. La mayor expresión de esa posibilidad se asociaba a la idea del socialismo ¿qué pasa luego del fracaso de los 'socialismos reales' y las experiencias socialdemócratas?
-Yo creo que esta etapa del neoliberalismo es una etapa brutal de liquidación de valores que la Humanidad construyó durante siglos. Se está planteando una ruptura de modelos universalistas, que en realidad los retomó el socialismo pero que son los grandes principios de la revolución burguesa. La idea de igualdad está planteada desde la Revolución Francesa y ahora hay una destrucción de esto, porque el asistencialismo, que está constantemente planteando la cuestión del hambre, la cuestión de la alimentación, se sostiene sobre la idea de que 'pobres habrá siempre'. Con lo cual hay una ruptura del ideal de igualdad, no es muy diferente a lo que pasaba en la Edad Media cuando se abrían los conventos y se tiraba la comida a los pobres. De manera que lo que se considera hoy como muy avanzado y ético es un retorno a la ética de la Edad Media que ha sido completamente superada a partir del 1700. Ahí yo considero que hay una ruptura del pacto interhumano, porque en la medida en que el pacto estuvo basado en el acuerdo
con Dios, hubo un pacto, pero ese pacto se rompió. El pacto con Dios se rompió en el siglo XX y se recompuso en el ideal igualitario del socialismo.
-¿De dónde deberíamos partir para pensar en la recomposición del pacto?
-Yo creo que hay que reconstruir el proyecto histórico. Creo que las formas nuevas de los pactos se construyen al calor de vínculos con proyectos asociados a la idea de 'bien común', por darle algún nombre. Nuevamente está planteado el problema de la ideología en la construcción de movimientos de alcance universal, si no hay una concepción del ser humano, que el socialismo la tuvo, que el iluminismo la tuvo y la tienen también ciertos sectores de la Iglesia tercermundista, es impensable que se pueda dar respuesta a los modos desintegrativos del pragmatismo del sistema. Cuando hablo de pacto intersubjetivo, me refiero a la condición del 'otro', en tanto alguien que viene a interpelarme y a arrancarme -como dice Levinas- del solipsismo del egoísmo. En ese sentido hay una propuesta antropológica que se plasma en grandes proyectos que se han ido produciendo en la historia de la Humanidad. Creo que el pacto intersubjetivo es la forma con la cual la sociedad, la vida cotidiana, los seres humanos van respondiendo a las grandes demandas históricas. Y hay épocas que lo favorecen y épocas que lo desconstruyen. Siempre que ha habido terrorismo de Estado se ha desconstruido el pacto intersubjetivo, salvo en los bordes, en los modos de la resistencia. Y en los grandes procesos de deterioro histórico vuelve a producirse lo mismo. Con lo cual no creo que se pueda recomponer un pacto intersubjetivo sin no se recomponen los modelos de la ética en el país.
-Ud. en el libro aplica el concepto de 'banalidad del mal' al neoliberalismo...
-Sí, aparece en personajes terribles, por ejemplo en el cuestionamiento de Macri a los cartoneros porque se 'roban' la basura que le pertenece. Es muy impactante que alguien -y ahí viene nuevamente el tema de la banalidad del mal- pueda considerar adecuado que otro se muera de hambre para que él gane un poco más. Es la pérdida absoluta de la noción de semejante. Una cosa son los juegos de intereses y otra es plantear que alguien puede morir de hambre porque no se está dispuesto a ceder ganancia, ahí es donde yo pienso que aparece la banalidad del mal. Y aparece también en las formas con las cuales ciertos personajes manejaban las cifras al margen de lo que iban produciendo. Por eso tomo como un ejemplo a Cavallo, no a María Julia [Alsogaray] que es otra cosa, por eso la comparo con Cruella de Ville, porque hay un goce muy intenso en ella, no hay indiferencia.
-¿La banalidad del mal se asocia con la indiferencia frente al sufrimiento del 'otro'?
-Totalmente. En realidad la banalidad del mal es el estallido de la oposición civilización-barbarie, porque es la civilización al servicio de la barbarie. Es lo que yo cuestionaba con relación a Tony Negri, si es un Imperio en lugar del imperialismo que me traigan el acueducto en lugar de llevarse el gas o el petróleo. Que sea civilizador en algún punto, porque lo que produce en este momento el modelo neoliberal es barbarie, nosotros hemos retrocedido en índices de todo tipo, en modos realmente de depredación. Esta banalidad del mal en el manejo de las cifras más allá del estado de sus habitantes se quiebra en diciembre, no solamente en la conciencia ciudadana, sino que las clases gobernantes empiezan a poner todo el acento en el asistencialismo, como una forma de parar de alguna manera una respuesta que se les viene encima. Por eso insisto tanto en la recuperación de la noción de universalidad del 'otro'.
-En un artículo reciente Ud. hablaba del derecho a construir una Nación contra la idea de que la Nación ya fue construida ¿cómo podemos pensar la idea de soberanía en el actual contexto de mundialización?
-Hay una ausencia de rescate del proyecto político de la independencia, que nunca aparece. Del fracaso, porque nosotros tuvimos un país que nació y murió inmediatamente, se abortó. Cada vez que hemos intentado apropiarnos del país nos han liquidado. No hemos logrado nunca apropiarnos en serio del país. Por eso en ese artículo yo intento recuperar el derecho a construir una Nación. Ese texto surgió de una conferencia dada a maestras del sindicato de Córdoba, una maestra rural me preguntó: ¿cómo le enseñamos a los chicos lo de los próceres? Porque ahí está todo el debate escolar. Para mi el problema es que les seguimos ensañando que la independencia ya fue realizada y que la patria ya fue construida, y que ellos legaron una patria, cuando deberíamos plantearle a cada niño que tendría que ser el próximo San Martín, el próximo Moreno, el próximo Belgrano. No que eso está atrás, sino que está adelante, que esto es una patria que nunca se construyó.
Hay respuestas políticas y conceptuales, yo creo que la idea de soberanía es como en los seres humanos, es imposible ser soberano sin reconocer que uno necesita del otro. El problema es si uno tiene claro qué es lo que necesita del otro y por qué tiene una relación con el otro. No existe una soberanía 'autista', ni en los seres humanos ni en los países. La cuestión es cómo salimos de situaciones no solamente injustas sino humillantes como país. Todavía hay gente que piensa que estamos pagando por lo que gozamos cuando en realidad hay gente que no gozó nunca en este país.
Por eso uso la imagen de que si acá hubo una fiesta hay que diferenciar entre los que comieron y bailaron, y los que estacionaban los coches, los que lavaban los platos, y el hecho de que los invitados se robaron la ropa de la servidumbre...Yo creo que es profundamente nocivo para los argentinos pensar que somos culpables, sí somos responsable, pero no somos culpables. La culpa colectiva es para los agresores, nunca para los agredidos.

La victoria del Capitalismo
En primer lugar, hay una victoria en el capitalismo que no está configurada solamente en la etapa neoliberal, que es la condición de consumidor. Habría que ver el grado de irracionalidad que el consumismo ha alcanzado en esta etapa, porque eso si que es seguro; la ficcionalidad creada por el sistema para hacer creer en el consumo ilimitado en las clases dominantes y subalternas. El fenomenal trabajo sobre la subjetividad realizado por los distintos medios para poder lograr internalizar estas conductas. Pues bien, el predominio del capital financiero, sobre el capital productivo, el ajuste permanente y a su vez este predominio de este pathos que hace prevalecer el egoísmo y la individualidad sobre los proyectos colectivos. El consumo es la etapa en que todo se vuelve mercancía, la cosificación de la que hablaba Marx.
Tenemos que tener en cuenta que es la periferia capitalista con sus sucesivos ajustes neoliberales la que mantiene los altos niveles de consumo del centro capitalista. También debemos considerar que esta etapa salvaje de ajuste empieza a aplicarse en la dictadura de 1976 y que toma su apogeo en la década del 90. Los proyectos colectivos pierden lugar y los sometidos paulatinamente, especialmente la clase media urbana, se sienten identificados con los valores propuestos por una burguesia sin el menor proyecto nacional, esto daría para otro análisis.
En definitiva, me parece que para crear un proyecto colectivo liberador se necesita desnaturalizar valores incorporados como verdades absolutas, historizarlos, deconstuir, término bien posmoderno, la verdad instalada por el poder a través de los medios. Son ellos, principalmente, los que instalan un discurso de sentido común elemental y mediocre.
Es me parece una pedagogía de lo social la que se debe realizar y allí la educación debe cumplir un rol crítico y transformador. Con el diseño actual de los planes educativos estas acciones quedan limitadas a unos pocos docentes y así se hace una tarea demasiado difícil.
Además los niveles de irracionalidad alcanzado por el sistema solo podrán ser impugnados por un pensamiento fundante originado en la periferia, es decir nosotros, los que más hemos padecido desde hace 500 años esta totalidad que es el sistema. Somos y fuimos la condición de posibilidad del sistema, antes con la colonización directa, hoy a través de la fabricación de deudas ilegitimas. Creo que Europa y EE:UU poseen las condiciones objetivas, pero no subjetivas para un pensamiento alternativo ante la actual fase de acumulación capitalista.
Marcelo Ortíz

Libertinaje-liviandad-todo ahora-sin proyectos-momento-falta espìritu crìtico-proyectos-ejemplos-austeridad-despilfarro-superficialidad-exitismo-el dinero es lo ùnico-tener mas-tener mejor-tener mas nuevo-diversiòn-inescrupulosidad-todo vale-pensamiento-inacciòn-individualismo.
Jorge Jasovich

"El límite del pensamiento no expresa otra cosa que el límite de la capacidad para transformar"
José Aricó

El neoliberalismo, o el capitalismo…
Somos seres y sujetos liberales. Nuestra percepción está plagada de ideas, términos y conceptos neoliberales. Actuamos en función de ellos. Cuán difícil es desmontar ciertas percepciones, que son necesariamente parte de este sistema. Un sistema en el que inclusive la alternatividad está dentro de si mismo, como una válvula de protección. Donde la revolución, inclusive, se transforma en mercancía del sistema.
El neoliberalismo, o el capitalismo… no lo tengo muy en claro, es el primer paradigma que influye en todas las dimensiones del hombre: social, cultural, político, económico, educativo, artístico, religioso, académico, etc. Ahí reside su capacidad de transformación.
La destrucción de las conciencias colectivas, la transformación de la solidaridad por la caridad (con la consecuente transformación del otro en alguien inferior y que merece lo que me sobra) y la idea de tolerancia (donde al otro se lo tolera, por distinto), han sido las herramientas fundamentales para construir el individualismo.
La política es el mecanismo colectivo necesario para el mejoramiento de la sociedad y del hombre. La política como constructora de la subjetividad comunitaria.
Si la victoria del neoliberalismo es la ruptura del sujeto humano colectivo y su transformación en un individuo serializado y mercantilizado, el desafío es la reconstrucción de las subjetividades colectivas.
Manuel Bomheker
Algunas reflexiones sobre el neo liberalismo en el contexto de la demolición de la universidad moderna y su pasaje a la universidad globalizada. Un par de datos sobre mi propia experiencia.
En la modernidad europea, la universidad, y en especial sus facultades de filosofía, tuvieron como programa generar condiciones de producción de saber y al mismo tiempo reflexiones sobre el saber y sus condiciones de posibilidad. Según Kant, el entusiasmo es un estado moral que impulsa y prevé el avance hacia el progreso subjetivo, su perfeccionamiento. Así se introdujo el ideario que animó los principios de la reforma universitaria argentina y latinoamericana en 1918. Lo que hoy conocemos como mercado, no aparecía en el horizonte de esos programas y es este mismo mercado el que produce el aburrimiento y la caída de ideales en el mundo contemporáneo, en el que proliferan vertiginosas creencias atadas a objetos de consumo, es decir, donde consumir es el credo fundamental. (Quien lo logra, queda adentro. Quien no, que se las arregle).
Preguntarse por el presente como instancia de ligazón a una historia, un pasado, y articularlo a un porvenir con sus proyecciones y fines, dejó de ser una práctica, y este cese fue causa y a la vez efecto de obsolescencia de categorías con larga tradición, que eran imprescindibles para pensar el mundo, las sociedades, sus contradicciones, su marcha hacia un futuro programático desde distintos proyectos que empezaron a ser devaluados y calificados peyorativamente de utópicos, es decir desechados por imposibles y equivocados. Este proceso de transformación ideológica en el campo intelectual fue impulsado por la revolución tecnológica, digital , factor gravitante de la globalización mercadotécnica y mercadofílica de pensamiento único, cuya efemérides visible fue la caída del muro de Berlín primero, y la precipitación implosiva de la Unión Soviética y su desgarramiento en ruinas, fragmentos, y esquirlas. Un triunfo del creciente individualismo y de la aparición de discursos sostenedores del mundo neoliberal telematizado, paraíso del capital financiero sin fronteras, ni ley, ni responsabilidad social, hoy puesto al descubierto en la catástrofe de lo que se llama la crisis mundial.
Ahora bien, ¿qué tipos de discursos se promovieron a lo largo de esta etapa que podemos considerar que comenzó en la década del 70? ¿En qué medida la Universidad fue escenario y usina de producción de los mismos? ¿Cómo se contribuyó desde la misma universidad a impulsar el tránsito del Estado al Mercado? Tránsito que la “Academia” designó como “posmodernidad”, canonizando el decreto sobre el fin de la historia, el fin de la política, el fin de los ideales, el fin de las utopías, el fin de la revolución. Y el comienzo legitimado de las “pequeñas historias”.
En el caso de la Argentina, este tránsito no lo hizo la última dictadura militar, como sí lo hicieron los generales brasileños, Pinochet en Chile, como ejemplos principales.
En nuestro país, fue el Estado democrático, a partir de la recuperación de las instituciones republicanas con Alfonsín, el que se encargó de llevar a cabo la desideologización, la postmodernización que los militares no lograron cumplir, aunque prepararon muy cuidadosa y sangrientamente las bases para su concreción ulterior, y cuyo remate ejemplar lo dio el menemismo, modelo elogiado por las potencias centrales y sus organismos de control (financiero y político).
Comenzaron a proliferar proyectos fragmentarios con teorías multiculturalistas como sustento. ONGs, con consultores y expertos, con focos puestos en parcelas de la sociedad, con propósitos loables desde el punto de vista de la caridad y la bondad hacia el necesitado, recibiendo los restos ruinosos de los excluidos, es decir practicando la solidaridad privatizada en la intemperie neoliberal. El Estado se desligó de las responsabilidades de garantizar y sostener la inclusión de sus miembros, y los desatendidos quedando entonces al arbitrio de la buena voluntad de grupos, fundaciones, parroquias, ongs, filántropos, buenas conciencias abnegadas, etc.
Y la Universidad jugó un papel fundamental en ello, fue un laboratorio de aplicación de políticas tecnocráticas, de formación de expertos, promoviendo la competitividad a ultranza con un pensamiento individualista, privatizado, y carente de responsabilidad social.
Antes la universidad había sido (desde la reforma de 1918) de producción de pensamiento crítico, de generación de liderazgos políticos transformadores, y también de profesionales “liberales”: médicos, ingenieros, abogados, odontólogos, etc, que tendrían garantizado el progreso social y económico gracias a la libre competitividad y la regulación propia del mercado. Es decir lo que conocemos como la clase media en ascenso, porque la universidad era un medio de ascenso social, de consolidación precisamente de clases medias formadas, ilustradas, profesionalizadas. En cambio, la universidad postdictatorial y neoliberal lanzó al mercado asalariados que están estructuralmente impedidos de disfrutar de las supuestas leyes de libre competencia. (Y esto es una ironía: es conocido que son las clases medias las que se han asociado a proyectos autoritarios, a golpes militares, con la esperanza de un ascenso social, mediado por la universidad, y las que en última instancia se han visto perjudicadas por el mismo sistema que alienta la eliminación de las capas medias agrandado hasta límites inconcebibles la brecha entre pobres y ricos).La exclusión y marginalización de enormes masas de personas se constituyeron en la garantía de sostenimiento del sistema capitalista liberal transnacional
La universidad de la reforma de 1918 había sacudido los proyectos elitistas ilustrados, produciendo espacios de democratización, de igualdad de oportunidades. Luego, transformada en universidad tecnocrática, elaboradora de modelos de reproducción ideológica, introdujo lentamente sospechas sobre las tradiciones anteriores, generándose una autocensura masiva: las fuerzas revolucionarias que se planteaban la transformación del sistema económico, político y social, diezmadas por la dictadura, retornaron demolidas a los claustros, canjeando los ideales, las consignas, por el conformismo y adecuación a una situación de libertades democráticas : no ser perseguido, cesanteado, secuestrado, torturado, asesinado, desaparecido, y poder votar cada tanto, eligiendo entre candidatos y partidos legitimados y permitidos por el sistema. Es que la caída de la dictadura militar sirvió en general para instalar en el imaginario público e imponer la dicotomía entre lo que sería el supuesto “ autoritarismo” de los principios revolucionarios, de la izquierda, y los principios liberales y democráticos del pensamiento y el Estado capitalista burgués, que se opondrían por principio al autoritarismo.
Comenzaron a proliferar proyectos fragmentarios con teorías multiculturalistas como sustento. ONGs, con consultores y expertos, con focos puestos en parcelas de la sociedad, con propósitos loables desde el punto de vista de la caridad y la bondad hacia el necesitado, recibiendo los restos ruinosos de los excluidos, es decir practicando la solidaridad privatizada en la intemperie neoliberal. El Estado se desligó de las responsabilidades de garantizar y sostener la inclusión de sus miembros, y los desatendidos quedan entonces al arbitrio y a la buena voluntad de los que asumen la misión de salvar a los otros.
La privatización de los estudios de posgrado y la autorización de su arancelamiento dentro de la universidad, la reducción tecnologizada de los estudios de grado, así como el auspicio y promoción de la creación de universidades privadas subsidiadas por el estado, desligadas de aportes al colectivo social, empresas en definitiva de recaudación monetaria, cuyo plantel docente fue provisto por masas de profesores formados en la universidad pública y gratuita, marcó la década del noventa, en la cual se demolieron los restos del Estado y las empresas públicas, privatizando ganancias, y sistemáticamente socializando las pérdidas. La variable de ajuste, el salario, las jubilaciones, fueron la figura descarnada del tránsito del estado al mercado, uno de cuyos ejemplos ruinosos fue la hoy destituida “tablita de Machinea”, instaurada por el gobierno que iría a representar los sectores populares, la “Alianza”.
Los universitarios empezamos a reemplazar lecturas de Marx, Engels, Althusser, Raymond Williams, por teorías posmodernas, estudios culturales, de minorías y subalternidades, con el foco desplazado del cuestionamiento al capitalismo y al capitalismo global hacia las demandas de grupos, discriminados por cierto, pero cuya atención por parte de la solidaridad privatizada, ejercida por técnicos, expertos, especialistas, etc. no afectó ni afectará nunca la estructura misma del sistema. Las bibliografías de las materias a nuestro cargo se poblaron de estos nuevos contenidos, sustituyendo sistemáticamente todo pensamiento destinado a comprender la totalidad, las proyecciones históricas y políticas, sometiéndonos a un estado creciente de estetización de los discursos. Lo que podríamos llamar una “cultura light”.
La oleada de los estudios culturales, heredera (ilegítima) del intelectual moderno, habilitó y promovió una compartimentalización y tecnificación del conocimiento, haciendo de la “cultura” una manera técnica de hablar de política. Esto ha conllevado a una relativización de todos los valores, a una aspiración de no conflictividad, a un escepticismo generalizado con respecto a la construcción de una sociedad libre, un cambio radical de estructuras, para ser reemplazada por lo posible, que luego derivó en lo que se dio en llamar posibilismo. Había que renegar de y olvidar ideales colectivos y nos adaptamos a este nuevo escenario: en lugar de lucha revolucionaria empezamos a hablar de alternativas progresistas dentro del sistema, aprovechando ciertos espacios que quedaban vacantes, pero al mismo tiempo empezamos a participar de luchas por el posicionamiento individual más encarnizado: la reforma de ley de educación superior instauró sistemas de premios y beneficios, incentivos a la productividad. La exigencia en el campo de la investigación para las ciencias sociales y humanas. se implantó tomando como modelo el de la productividad típica del hemisferio norte, copiando los esquemas de las ciencias duras e imponiendo la necesidad de lo que se dio en llamar transferencias tecnológicas.
En mi caso, al regresar a la Universidad de Córdoba, tras el exilio en Alemania, tuve que convivir con un conjunto de docentes entre los cuales muchos habían jugado un papel activo y destacado en la gestión militar, y ahora eran honrados y premiados, sin autocrítica ninguna, y peor aún, sin ser exigidos ni criticados por el resto, prefiriéndose un estado de cosas de suaves armonías y anestesiantes olvidos. Quedar bien con todos, no expresar claramente las posturas opuestas a las dominantes, conciliar, en perfecta cordialidad entre colegas. Particularmente, para acceder al cargo que ocupo en mi cátedra, tuve como miembro del jurado de concurso al profesor que se encargó de reestructurar el plan de estudios de la Facultad, según las instrucciones del mayor Romero, Interventor militar, y adecuarlo a los principios del proceso de reorganización nacional, eufemismo con que se autodesignó la dictadura. El plan, por todos conocidos, nacional, occidental y cristiano, incluía la expurgación de la biblioteca quitando los textos perniciosos y opuestos a nuestra verdadera identidad nacional.
Hemos consentido por décadas en que desaparecieran de nuestro lenguaje léxicos enteros: revolución, lucha de clases, clases, explotación, plusvalía, capital, fuerza de trabajo, valor de cambio, valor de uso, ideología, materialismo, sociedad sin clases, miseria, hambre, latifundio, etc. Mantenerse en el puesto se convirtió en el anhelo principal, a costas de renunciar a propuestas de alcance colectivo, adecuando el lenguaje a los nuevos tiempos, consintiendo corruptelas (roban pero hacen), en un franco abandono de principios éticos, reemplazados por un cinismo alegre.
Nos hemos conformado con “es lo que hay”, hemos compartido la opinión de que “Los cambios grandes son utópicos, trasnochados, lo posible es lo verdadero”, y de que “pensar la totalidad es erróneo”, hay que detenerse en las singularidades, aprovechar los pequeños resquicios , los nichos, que deja el sistema…..
Gracias por leer estos pensamientos, que son obvios, pero no evidentes,
Susana Romano

EL NEOLIBERALISMO
Coplas para el taller: por Susana Romano
Para acatar la propuesta
Y acortar algo la espera
Voy redoblando la apuesta
Si es que no es perecedera
AQUÍ CANTARÉ EN POEMA
LO QUE HACE ESTE SISTEMA
ASÍ SE CONVIERTE EN TEMA
DEL TALLER, Y DE SU EMBLEMA
ES POTENTE IDEOLOGÍA
EL NEOLIBERALISMO
PUES PENETRA NOCHE Y DÍA
EN TODOS Y EN UNO MISMO:
DESARMÓ REDES SOCIALES
IMPULSÓ INDIVIDUALISMOS
DISFRAZÓ DE BIEN LOS MALES
Y ALENTÓ EL CANIBALISMO
NOS CONVIRTIÓ EN CONSUMISTAS
DESEANDO TENERLO TODO:
LA MANO Y TAMBIÉN EL CODO
Y NOS VOLVIÓ PESIMISTAS
NOS TRANSFORMÓ EN TECNOEXPERTOS
A LOS UNIVERSITARIOS
HIZO CIFRA DE LOS MUERTOS
Y DESTRUYÓ LO GREGARIO
INVADIÓ NUESTRAS PROCLAMAS
PARA DERRIBAR VALORES
Y CAMBIARLOS POR FAVORES
DE PODER, MERCADO Y FAMA
VOLVAMOS A LAS CONSIGNAS
¡POR UNA SOCIEDAD DIGNA!:
¡DESTITUIR LA CENSURA!
APROVECHANDO FISURAS
DEL PENSAMIENTO FALSARIO:
¡RECUPERAR CON PREMURA,
IDEALES LIBERTARIOS!,
¡EDUCACIÓN Y CULTURA!

Neoliberalismo
Concepto
Palabra
Experiencia
Experiencia
Palabra
Concepto
Experiencia
Experiencia
Experiencia
Experiencia de fragmentación social
Miedo del otro
Exaltación de la diferencia
Desconfianza del que viste distinto
Del que habla diferente
Del que escucha otra música o lee otros libros
Experiencia de marginación/ exclusión
Guetos de ricos y guetos de pobres
Más fragmentación, más desconfianza
Más soledad.
Experiencia de marginación/ exclusión
Exaltación de la juventud
Terrible ansiedad por que no pase el tiempo
Y el tiempo más que en ninguna otra época
“pasa volando”
Crecimiento de la pobreza, el desempleo
La dependencia, el no desarrollo…
Sin embargo, experiencia de la salud del sistema
Sistema vs. Personas
Sistema vs. Sociedades
¿Quién es el sistema?
Conciencia de esta realidad
Conciencia de mi existencia en esta realidad
Entrampada, capturada
Enojada/ anestesiada
Anestesiada/enojada
Soy el sistema, reproduzco el sistema
Negocio con el Sistema para poder sobrevivir
Pero no quiero ser más el sistema reciclándose
No quiero pasar por más crisis que lo refuercen
Quiero encontrarme con otros -que como yo-
todavía atisben otro mundo posible.
Silvia Loyola

La “libertad”
Para que cualquier forma de pensamiento se convierta en dominante tiene que presentarse un aparato conceptual que sea sugerente para nuestras intuiciones, nuestros instintos, nuestros valores y nuestros deseos. Si esto se logra, ese aparato conceptual se injerta en de tal modo en el sentido común que pasa a ser asumido como algo dado y no cuestionable. Los fundadores del pensamiento neoliberal tomaron el ideal politico de la dignidad y la libertad individual como pilar fundamental. Esos valores son amenazados por el fascismo, las dictaduras y el comunismo asi como toda forma de intervención estatal.
Mi propuesta es trabajar con "la libertad" que es un valor que todos defendemos, muy fuertemente desde la cultura, y que es justamente el pilar del capitalismo en su versión mas nefasta que es el neoliberalismo.
Silvia Morón

Síntesis Taller “¿Cuánto y cómo estamos atravesados de neo-liberalismo?

Realizamos el día 16 de diciembre el taller propuesto y organizado por la comisión de cultura y educación de Carta Abierta Córdoba.
El desarrollo consistió en un “recorrido” de los participantes por los textos que previamente habían sido enviados como aportes (fueron reproducidos en paneles), como una manera de “introducirnos” en esas lecturas y vivencias y encontrar (o no) puntos de identificación.
Luego se formaron 3 grupos de debate e intercambio de ideas y experiencias, con el objetivo de que cada uno elaborara una pequeña síntesis sobre cuál o cuáles se consideraban los ejes en los que descansaba el neo-liberalismo.
El trabajo de los grupos se prolongó durante alrededor de una hora y media, al final del cual cada grupo expuso lo elaborado a modo de conclusión, quedando en claro –también- que dichas “conclusiones” eran más que nada aproximaciones a un conjunto de ideas que merecían profundizarse y desarrollarse.
De las exposiciones de cada grupo, surgió por un lado la complejidad del tema y por otro la dificultad (en algunos casos) de enfocar “estrictamente” la temática propuesta, ya que en general al hacer análisis “políticos” no tenemos costumbre de involucrarnos “corporalmente”, personalmente.
Algunas de las conclusiones o síntesis elaborada por cada grupo fueron coincidentes, y algunas se destacaron por ampliar el espectro de inquietudes.
En las coincidencias podemos citar la necesidad de profundizar el rol del estado en cuanto regulador de relaciones sociales, en áreas como educación, salud, previsión social, energía, etc.. Cuestionar la propiedad privada y propender a la propiedad comunitaria, otorgar al estado el poder de policía sobre el uso del suelo, surgieron también como necesidad no sólo en el camino de recostrucción económica del país sino fundamentalmente como propuesta de ruptura de un imaginario liberal que exacerba la “libertad individual” por sobre la libertad o el bienestar colectivo.
Este punto de la libertad individual fue identificado como uno de los paradigmas sobre los que está construído el ideario capitalista y disparó interrogantes acerca de nuestra disposición – en tanto pertenecientes a una clase social con algunos “privilegios” o “libertades” – a perder algunas de nuestras libertades en función de que otros puedan acceder a un mejor nivel de vida.
Otras propuestas posibles fueron tratar de detectar posibles lugares o “experimentos” en los cuales el sistema capitalista y su expresión neo-liberal estén desarrollando ensayos de subsistencia. Se tomó como supuesto que la debacle en EEUU y posterior salvataje del sistema financiero pueden haber estado previstos y lo que se hizo fue hechar mano a una solución ensayada de antemano. Del mismo modo, desarrollar acciones de estudio, contactos con redes sociales, etc., donde se podrían estar ejecutando proyectos sociales alternativos que puedan servir como laboratorios de políticas alternativas.
Finalmente, en un rico intercambio colectivo (a modo de plenario) basado en dos interrogantes centrales (¿Es posible una construcción alternativa al sistema?, ¿Cómo se construye esa alternativa siendo parte del sistema?), hubo ideas tales como pensar en el arte y en el hecho creativo-artístico como herramienta personal de trascender las fronteras simbólicas trazadas por el sistema, además de profundizar en cuales aspectos de nuestra noción de “libertad” forman parte de un universo fantástico sin asideros en la realidad cotidiana.
Por último, hay que rescatar algunos hechos puntuales en el marco de la convocatoria. La presencia de seis personas que nunca participaron de las asambleas de Carta Abierta y que sintieron que el taller era una instancia de participación (incluso con alguna autocrítica acerca de la no participación en instancias colectivas). Algunas de los importantes aportes de estos compañeros fueron: la necesidad de que los textos producidos por carta abierta tengan una “traducción” hacia sectores populares para darles más masividad, la posibilidad de pensar otras actividades (como el propio taller) abiertas a otros sectores o públicos sobre problemas concretos, y hasta el reconocimiento de que el surgimiento de Carta Abierta Córdoba llenó en su momento un vacío que permitió descomprimir la angustia del omnipresente discurso de los medios durante el conflicto del campo. En este sentido, Carlos expresó que su presencia en el taller era casi una “devolución” por lo que sintió que debía a carta abierta en ese sentido.
Una actividad rica en sus contenidos y producción, que abre las puertas a pensar en nuevas propuestas de este tipo, y a la cual hubiera sido deseable que concurrieran más miembros del activo de carta abierta, ya que aparte de las personas mencionadas que no “forman parte” del espacio, sólo asistieron Silvia Morón y Karina Fleytas.
Guido Guidi
1 Efectos psicosociales de la represión política, (1994), Córdoba, Goethe Institut, 82.
2 Hoehn, Marek, Neoliberalismo: una nueva cualidad del control social-12/30/05-Ciencia política en la Academia, Santiago, Chile- www.cienciapoliticauahc